Este desgobierno tiene pisto para tirarlo, para güeviarlo, para que la jefa pueda hacer lo que se le dé la regalada gana. Mientras el hospital de Huehuetenango está por los suelos: hacinamiento, falta de médicos y enfermeras, un sitio adecuado para atender ishtíos desnutridos y mala atención de algunos empleados es lo que a diario deben vivir las personas. Y, ¿a quién le importa? ¡Estamos jodidos!
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