“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios…” repiten una y otra vez muchos religiosos, mientras no estén en duras pruebas. Es fácil, muy fácil decir ser cristiano, pero en el momento de prueba o de… se identifican los verdaderos, como en los momentos difíciles uno descubre a los verdaderos amigos. Fácil es decir ser, pero difícil es serlo. Por eso, cito parcialmente la columna del periodista Mario Antonio Sandoval, que, ojalá, nos invite a reflexionar y dejemos las mentiras y las falsas apariencias. He aquí:
“En Ciudad Peronia existe el caso de un pastor evangélico, Mardoqueo Fuentes, que decidió enfrentar a los criminales con el arma de las palabras de la Biblia. Es un caso único, hasta donde yo conozco. Los delincuentes abandonaron los enfrentamientos mutuos, se perdonaron y ahora se encuentran haciendo el esfuerzo de reintegrarse socialmente por medio de hacer el negocio de la venta de huevos. La valentía del pastor es evidente, porque penetró lugares prohibidos, territorios donde nadie podía hacerlo sin arriesgar su vida. Los nuevos comerciantes de huevos explican su caso como una acción divina. Como sea, están fuera de la delincuencia”
FUENTE: Prensa Libre. 30 de septiembre de 2009 Mario Antonio Sandoval
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