Tanta desfachatez y sinvergüenzada
se ven en nuestra Guatemala olvidada,
pues casi todos esos diputados
-perturbados y desguachipados-,
llamados padres de la patria, señores,
-porque no son más que usurpadores- ,
les importada un miserable bledo
que el país se hunda en la anarquía
como si no con ellos fuera el pedo,
y esa es la cólera mía.
¡Ay Guatemala de mi alma!
Ya como chucho, se fue mi calma,
porque no dejas de parir;
y en una de tantas, pienso que voy a morir.
Y es que cuando uno te ama tanto
-porque sos mi terruño sacrosanto-,
sufre por vos y por uno,
y decírtelo, es oportuno.
Tags: ANTIPOESIA EXVEDIANA