Qué chulada cuando uno conoce a un político como Evo Morales, Presidente de Bolivia y qué rejodido se siente cuando piensa uno en el de Guatedivina. Cuando Evito (así lo llamo de cariño), llegó a la presidencia, se bajó el sueldo, en cambio el de Guatemusical, se dio un aumentón que para qué se los chismoseo. Al de Guatequetzal sólo le interesa llenarse más de pisto.
Ah, pero que Evito me haga de chucho los tamales, y ya se lo llevó la Llorona, porque lo voy agarrar a pedradas. Bueno, en este país donde los buenos son malos y los malos buenos, han nacido cabrones políticos que lo dejan a uno con la trompa abierta porque requetequiren a su país y dan su vida por él como mis maistros
Bueno muchá, pero todo eso viene porque Evo Morales, ese indígena de Bolivia que fue muy criticado y chamarreado por tanto baboso que se la lleva de tata de San Jamaico de los Temblores está demostrando cómo se hacen las cosas y se deja de tanta casaca para que los demás le crean.
Si todos estos politiqueros de Guatecelestial se bajaran el sueldo que no merecen, los ricos serían muchos y los pobres historia, como decía mi tío Chancleto, que murió por tanto hartarse de guaro con miados del diablo haragán.
Ojalá que Evito logre sobrevivir y Estados Unidos no se lo baje a pedradas como lo hizo con el Soldado del Pueblo, Jacobo Arbenz Guzmán, cuando éste soñó con una Guatemarimba feliz. Bueno, masa, masa, cada quien para su casa. Y que este puño de palabras lleguen a oídos de mi compa Evito, hasta la requetelejana Bolivia.
PUBLICADO EN LA REVISTA “NUESTRO PREGON”, JUNIO 2006
POR VENDER TELAS TIPICAS, LA REFUNDEN AL BOTE
Por Pedro Ixim
No en vano dice aquel dicho que la justicia es como la serpiente: le pica solamente a los descalzos. Veamos un ejemplo.
La comerciante indígena, Desideria Ramírez, oriunda de Totonicapán, separada, con cinco hijos; fue condenada a cuatro años de cárcel y el pago de US$7 mil de multa por los tribunales de justicia salvadoreños, ya que ignoró que tenía que pagar US$68 de impuesto para cruzar la frontera con sus telas típicas. El 28 de septiembre del 2007, sintió la muerte cuando escuchó al juez dictar sentencia: “Cuatro años de prisión por contrabando”. La pobre paisana de 42 años, fue tratada peor que una delincuente peligrosa. Después de haber pasado siete meses en la cárcel y joderse más con un préstamo de Q65 mil para cancelar la multa por evasión fiscal, no se cansa de darle gracias al cónsul de Guatechirimía en ese país, por haber conseguido su liberación. Gracias a que el paisa (cónsul) Luis Ferraté, presionó para que se cerrara en siete meses. Al crédito que su familia tuvo que solicitar para pagar la multa se sumaron el gasto de los viajes continuos a ese país y el pago de abogado. En la detención de esta paisa tuvieron mucho que ver, por negligencia, los trabajadores de las aduanas de Guatemarimba y de ese país, pues los de nuestro país le dijeron que podía pasar con sus telas y morrales, porque eran productos típicos que no tenían que pagar impuestos. Y los del país vecino no le preguntaron nada, a pesar de que los productos estaban a la vista. ¡Qué rejodida la cosa! Mientras los agentes joden a personas como la paisa Desideria, en la mayoría casos víctimas de la desinformación, los contrabandistas que trasladan armas, dinero, medicinas, alcohol o tabaco por todo Centroamérica, con el beneplácito de las autoridades aduaneras, siguen en libertad. ¿Y quién defiende al pelado? Estamos cada vez más rejodidos. Ojalá alguien se apiade de nosotros.
SOLO HE MATADO A 10, DIJO EL DESGUACHIPADO Por Juan Huista
“No he matado a tantos. Sólo he matado a 10 personas”, dijo el atarantado de Miguel García Alvarado, después de que fue capturado en Chinautla, Guatemala, el domingo 8 de junio de este año. Este marero, más conocido como el Duende, fue detenido el 19 de enero de 2008, pero fue dejado libre dos días después, a pedido del Ministerio Público (MP) para que siguiera haciendo sus babosadas. Este atarantado está vinculado con la masacre de siete jóvenes en Chinautla y otros hechos más. ¡Qué burradas!
PUBLICADOS EN LA REVISTA “MI NUMEN”, SEPTIEMBRE 2008 Santa Ana Huista, Huehuetenango.
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